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Photohike: renovar la energía del equipo a través del arte y la naturaleza

© Simo Cocco

Los formatos de team building al aire libre crean un entorno distinto para conectar de otra manera. Salir de los espacios habituales permite que la naturaleza marque un nuevo ritmo — uno que favorece la concentración, la atención y una interacción más fluida entre los participantes. Es a menudo en este contexto donde la energía vuelve a emerger.

Photohike se apoya en este cambio. La experiencia se desarrolla a lo largo de un recorrido escénico, combinando una caminata accesible con una actividad creativa compartida. Caminar uno al lado del otro establece el tono. El intercambio se vuelve más espontáneo, mientras que la fotografía ofrece un lenguaje común, capaz de dar forma a ideas, miradas y dinámicas de grupo a medida que surgen.

Cuando el paisaje se convierte en el espacio de trabajo

El programa comienza con una fase introductoria que acompaña suavemente a los participantes en el contexto y el tema del proyecto fotográfico. Bastan unas pocas indicaciones sencillas para invitar a un cambio de mirada — desacelerar, reconocer lecturas significativas y utilizar el smartphone con mayor intención.

A partir de ahí, comienza la caminata. A lo largo de un recorrido accesible, el grupo alterna el avance con pausas dedicadas a la observación y al diálogo. Trabajando en pequeños equipos, los participantes deciden qué quieren expresar visualmente y cómo dar coherencia a su relato. Aquí, la fotografía actúa de forma discreta, ayudando a transformar impresiones individuales en una dirección compartida.

© Simo Cocco

Construir una narrativa colectiva, imagen tras imagen

A medida que avanza la actividad, cada equipo desarrolla su propia narrativa fotográfica. Las decisiones se toman de manera conjunta: qué detalles merecen atención, qué encuadre captura la esencia del momento, cómo construir una historia coherente. Este proceso estimula la creatividad, la escucha atenta y la capacidad de síntesis, reforzando el sentido de pertenencia.

Al final del recorrido, los equipos seleccionan las imágenes que mejor representan su trabajo. Estas fotografías se comparten y se comentan, dando lugar a un momento de reflexión en el que el grupo reconoce lo que se ha construido en conjunto — a menudo con mayor claridad de la esperada.

La fase final permite dar sentido al recorrido completo. Las imágenes permanecen como un testimonio tangible del camino recorrido, capturando no solo lugares y detalles, sino también la evolución del diálogo, la reciprocidad y la colaboración a lo largo de la experiencia.

© Simo Cocco